Mi viaje migratorio: de Venezuela a España
La migración ha sido un tema clave en mi vida, desde que decidí salir de Venezuela en búsqueda de mejores oportunidades para mí y mi hijo. En este artículo, relato cómo la aprobación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para venezolanos cambió mi destino y las vicisitudes que enfrenté al buscar una vida legal en Estados Unidos, así como mi posterior decisión de mudarme a España.
La travesía comienza
En junio de 2018, me mudé a Perú, desesperada por escapar de la crisis humanitaria en Venezuela. La aprobación del Permiso Temporal de Permanencia (PTP) allí fue un salvavidas, permitiéndome salir con mi hijo y buscar un lugar donde la vida fuese un poco más normal.
Sin embargo, la llegada de la pandemia me llevó a reconsiderar mi situación, especialmente la posibilidad de estar sola en un país extranjero con un niño pequeño. Así, empecé a pensar en alternativas como Miami o Madrid.
Ante la falta de opciones claras para regularizar mi estatus en Estados Unidos, opté por Madrid y solicité una visa humanitaria, aunque antes decidí pasar unas semanas en Miami para estar con mi hermano durante la Navidad.
La inesperada oportunidad en Miami
Mientras esperaba resolver mi situación, el gobierno de Joe Biden aprobó el TPS para venezolanos que estaban en situaciones indocumentadas. Esto significó la posibilidad de obtener permisos de trabajo y seguro social, lo que transformó mi perspectiva: Miami se convertía en un refugio, un lugar donde podía trabajar, establecer mi negocio editorial y reconectar con personas importantes en mi vida.
El proceso de la visa
Muchos conocidos me alentaron a solicitar una visa de talentos extraordinarios, apoyados en mis logros como periodista. Así que, sin dudar, contacté a un abogado y pagué los primeros $6,000. Pasé un año recolectando pruebas y documentos que justificaran mi caso. Sin embargo, el resultado no fue el esperado: mi solicitud fue rechazada.
Aunque el abogado sugería apelar, decidí buscar una segunda opinión, la cual me informó que sería mejor iniciar un nuevo proceso. Esto significaba un nuevo gasto de $12,570. A pesar de la frustración, el optimismo de “esto es una inversión a futuro” seguía presente.
Un nuevo intento
Después de armar una solicitud exhaustiva, envié un expediente de 700 páginas. Sin embargo, mi segundo intento también fue fallido. A pesar de cumplir con varios criterios, me informaron que no tenía el nivel de experticia requerido. Mi abogado opinó que la situación era resultado del “efecto Trump”, un fenómeno negativo en las decisiones migratorias durante su mandato.
La llegada a Madrid
Con más de $25,000 gastados y sin resultados, decidí que Madrid podría ser mi próxima opción. Descubrí una publicación sobre la visa de nómada digital, que prometía un camino más expedito. Después de un mes de trámites en Miami, finalmente llegué a Madrid el 8 de septiembre de 2025.
Una vez allí, solo me tomó un mes recibir la aprobación de mi visa de nómada digital. ¡Era increíble! En comparación, el proceso en Estados Unidos había sido muy agotador y costoso.
Reflexiones finales
Mudarse de Estados Unidos a España ha sido un cambio significativo. Aunque sentí que dejaba gran parte de mi vida atrás, aquí he encontrado la oportunidad de recuperarme emocional y financieramente. He vuelto a sentir la libertad en mi vida cotidiana, sin la presión constante que había enfrentado en Estados Unidos.
Conclusión
Mi viaje migratorio ha sido largo y complicado, lleno de desafíos y aprendizajes. A través de todo esto, he tenido la oportunidad de reiniciar mi vida en un nuevo país donde me siento más segura y con la posibilidad de construir un futuro mejor para mí y mi hijo.
Aspectos clave a recordar
- El TPS para venezolanos abrió oportunidades que antes parecían imposibles.
- Los trámites migratorios pueden ser largos y costosos, pero la perseverancia es crucial.
- El contexto político puede impactar significativamente en los procesos migratorios.
- Madrid ha ofrecido un nuevo comienzo lleno de posibilidades y seguridad.

