El Encanto de la Música Colombiana en Monterrey
A Pedro Valdés, líder de Sonido Monarca, la música colombiana llegó “por el aire”. A su temprana edad, hace cinco décadas en el barrio popular de Independencia, Monterrey, las trompetas de aire en las calles eran la banda sonora de su infancia. Desde cumbias hasta vallenatos resonaban en cada rincón y marcaban su vida.
Un Legado Musical
“El viento traía todo el ruido; venía de ese lado y se escuchaba por todo el barrio”, comenta Valdés, apuntando hacia los coloridos hogares de “La Indepen”, como también se le conoce a este barrio. A su lado se encuentran otros siete “sonideros”, coleccionistas de vinilos que han dedicado cuatro décadas a ambientar fiestas, considerados leyendas en esta ciudad industrial del norte de México.
Vibrante Atmosfera
Un viernes por la mañana, el sol brilla intensamente. La fresca brisa, impregnada de melodías, se siente después de la lluvia de la noche anterior. Los autos que pasan por las empinadas calles suenan con música colombiana, mientras los murales de sombreros vueltiao, tambores y acordeones adornan el vecindario, simbolizando una Colombia remota que, aquí, casi parece un mito.
Conexiones Emocionales
Al reunirme con Gabriel Duéñez, pionero en este culto por la música colombiana y paladín de la dinastía sonidera, escucho a sus discípulos intentar explicar la fascinación. “¿Qué les gusta tanto de Colombia?”, pregunto.
- “Principalmente el folclore”, responde Abel Sánchez de Sonido Colombia.
- “Su gente”, agrega Francisco Ontiveros de Sonido Brasilia. “Son muy amigables y te reciben con los brazos abiertos”.
Intento captar algo más allá de lo superficial, pero su interés no parece ir más allá de la música. Conoce los detalles de las disqueras legendarias, biografías de músicos y matices de las canciones, mucho más de lo que un colombiano promedio podría saber.
Historia a Través de la Música
José Juan Olvera, sociólogo y periodista, ha dedicado su carrera a investigar la música en el norte de México. En su libro “Colombianos en Monterrey”, describe cómo la música colombiana se convirtió en un recurso esencial para la identidad y cohesión de comunidades marginalizadas.
Olvera explica que Monterrey atrajo a migrantes de todo México entre los años 50 y 80, quienes encontraron en la música colombiano un canal para compartir experiencias y formar un sentido de pertenencia.
Se han enfrentado a estigmas; al comienzo, eran conocidos despectivamente como “los colombia”, antes de que se asociara a Colombia por el narcotráfico. La llegada de la música ha permitido que estos habitantes marginados se sientan parte de algo más grande.
Impacto Cultural
En esta pequeña comunidad de “La Indepen”, descubro un reflejo de la influencia cultural que Colombia ejerce en la región. La música colombiana ha trascendido fronteras, uniendo a personas diversas a través del ritmo de la cumbia, una mezcla de culturas que se hace eco en varios países de América Latina.
Celebración a Través del Ritmo
Durante mi conversación con los sonideros, Abel Sánchez subraya: “La música colombiana es para bailar, te levanta de la silla”. Esta afirmación resuena con la esencia de Colombia, un país que no solo celebra su cultura, sino que también comparte su alegría con el mundo a través de la música.
Reflexión Final
Al final de mi búsqueda, no solo encontré música, sino también un profundo sentido de comunidad y pertenencia que trasciende fronteras. Así, esta relación cultural entre Monterrey y Colombia es un claro ejemplo de cómo la música puede unir vidas y crear identidad.
Conclusión
En Monterrey, el espíritu colombiano se vive a través de cada nota y cada ritmo, convirtiendo a la música en un puente entre culturas y recuerdos. El legado de la música colombiana es una celebración constante, que une corazones en un baile intercontinental.
- La música colombiana ha creado una identidad única en Monterrey.
- Los sonideros han mantenido viva la tradición musical durante décadas.
- La cumbia, símbolo de unión, se celebra en la comunidad regiomontana.
- Las conexiones culturales entre Monterrey y Colombia son más profundas de lo que parecen.

