Cómo Perú transformó uno de los desiertos más secos del planeta en un próspero centro agrícola

Cómo Perú transformó uno de los desiertos más secos del planeta en un próspero centro agrícola

El auge de la agroexportación en Ica, Perú: una mirada profunda

Las vastas extensiones desérticas de la región de Ica, Perú, han experimentado un notable cambio en las últimas décadas, convirtiéndose en centros agrícolas productivos de frutas como los arándanos y los mangos. Aunque en los 90 parecía impensable que este inhóspito desierto costero pudiera florecer agrícola, hoy se ha transformado en un importante núcleo de producción. Este artículo explora cómo Ica se ha convertido en un epicentro de la agroexportación en Perú, analizando sus consecuencias, beneficios y desafíos.

El origen del fenómeno agroexportador

El auge de la agroindustria peruana comenzó en los años 90 bajo el gobierno de Alberto Fujimori, quien implementó reformas liberalizadoras para reactivar una economía afectada por crisis prolongadas. Según el economista César Huaroto, las medidas incluyeron la reducción de aranceles y la promoción de la inversión extranjera, enfocándose inicialmente en el sector minero. Con el tiempo, una nueva elite empresarial comenzó a ver el potencial del ámbito agroexportador.

A pesar de la favorable legislación, la agricultura a gran escala enfrentaba retos significativos debido a la escasa fertilidad de ciertos suelos de la selva amazónica y la geografía complicada de la sierra andina. La inversión privada fue clave. Ana Sabogal, experta en ecología, señala que los grandes agricultores impulsaron innovaciones como el riego por goteo, permitiendo el cultivo efectivo en zonas áridas. “El desierto se convirtió, con el agua adecuada, en un terreno muy fértil”, asegura Huaroto.

El impacto del auge agroexportador

La agroexportación ha cambiado drásticamente la economía de Perú. En 2024, según la Asociación de Exportadores ADEX, este sector representó el 4,6% del Producto Interno Bruto, un notable incremento desde el 1,3% en 2020. Sin embargo, las consecuencias no han sido unívocas: mientras que la creación de empleo y el aumento de ingresos son destacables, también hay preocupaciones ambientales significativas.

El economista Huaroto observa que la agroexportación ha mejorado significativamente el empleo en áreas donde antes predominaba la informalidad. No obstante, los pequeños agricultores enfrentan retos, como el aumento en los salarios y el acceso a recursos hídricos. “Los pequeños propietarios se ven forzados a vender sus tierras a grandes empresas”, comenta.

La crisis del agua y la sostenibilidad

El debate en torno a la agroexportación ha cobrado fuerza, especialmente en lo que respecta al consumo de agua. En una región donde el agua es escasa, Rosario Huayanca, activista local, señala una creciente disputa por este recurso vital. “En Ica, no hay agua suficiente para todos”, afirma.

En muchas áreas, el acceso al agua se garantiza a través de pozos, pero las comunidades dependientes de camiones cisterna sufren. Huayanca denuncia la falta de supervisión sobre las grandes exportadoras, que extraen agua de manera prioritaria. Desde 2011, la Autoridad Nacional del Agua ha intentado regular el uso de acuíferos, pero los indicios de sobreexplotación son preocupantes.

La necesidad de un desarrollo sostenible

Con el auge de la agroexportación en Ica, surge la urgente necesidad de equilibrar el crecimiento económico con la sostenibilidad ambiental. Sabogal advierte: “Si bien la industria agroexportadora trae ingresos, es esencial que se considere el acceso al agua para la población y los ecosistemas”. Las elecciones traen promesas, pero las soluciones siguen siendo insuficientes.

Conclusión

El fenómeno de la agroexportación en Ica ha transformado la economía peruana, pero también presenta enormes retos en términos de sostenibilidad y equidad. El equilibrio entre el crecimiento económico y la conservación de recursos hídricos será crucial para el futuro del país.

  • Las regiones desérticas de Ica han sido transformadas en centros de producción agrícola.
  • En 2024, las exportaciones agrícolas representaron un significativo porcentaje del PIB peruano.
  • La agroexportación ha impactado en el empleo y los ingresos, pero también ha generado conflictos por el agua.
  • El desafío de garantizar un desarrollo sostenible en la agroindustria es fundamental para el futuro de Perú.

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